miércoles, 19 de diciembre de 2007

Lope de Vega: Soneto XXIII

Pruebo a engañar mi loco pensamiento
con la esperanza de mi bien perdido,
mostrándole en mil nubes escondido
un átomo no mas de algún contento.

Mas él que sabe bien que cuanto intento
es apariencia de placer fingido,
se espanta de que estando al alma asido,
le engañe con fingir, lo que no siento.

Le voy llevando de uno en mil engaños,
como si yo sin él tratase dellos,
siendo el mayor testigo de mis daños.

Pero siendo forzoso padecellos,
¡oh quién nunca pensase en desengaños,
o se desengañase de tenellos!.

martes, 11 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Junto al fuego con Urbano Blanco Cea

Los poetas del camino, los poetas andariegos, los romeros (León Felipe, Machado) ven al mundo con la mirada de alguien que quiere echar alguna vez el ancla. Tener un hogar confortable y sentarse junto al fuego del hogar, al abrigo del frío, con rechizos de leña encendidos, al tiempo que acarician a sus lebreles de caza que dormitan acunados por el fuego, por esa lumbre que chisporrotea, ahí cerca. Solo el espíritu inquieto le hace levantarse y proseguir su andadura. Es un mundo visto desde fuera al que las gentes invitan, en un rasgo de hospitalidad, a entrar en la casa.

Allí contemplan el dolor de los hijos por la muerte de sus progenitores. Ven sus arrugadas frentes oscurecidas por la tristeza del ser amado que se ha ido para no volver jamás. El llanto corre de estancia en estancia. Se fue "la fortaleza de la madre" y "la mansedumbre del padre". El fuego también es testigo del dolor. Y testigo de las condolencias de los amigos y vecinos que, a ambos lados del pasillo, se alinean apoyadas las espaldas contra la pared.

En su poemarío 'El Alijar jara en flor', libro de poemas de Urbano Blanco Cea, que ya hemos comentado en otras ocasiones, hay una parte que rotula con el título 'Reunidos junto al fuego (del album familiar)' comienza narrando su dolor en el poema 'Padre contrito' en el que dice: "Miera de hiel incandescente/se desliza corrosiva por mis venas".

Como los poetas romeros (no de romerías) Urbano Blanco Cea regresa de cuando en cuando a la vieja heredad, recuerda el fuego que concita y reune a las familias en momentos transcendentes, y la muerte es uno de ellos; más el fuego es más multilateral, siendo, por ejemplo, testigo de la llegada del abuelo, de la madre, del hermano, del hijo: "Has llegado y parece que se han abierto los postigos" a la alegría, a la risa...

Es lo que él llama "un hogar tranquilo, una casa sencilla"; todo ello recuerdo de los familiares como un bálsamo: "El amor que sabe a luz". Y ante eso el fuego estalla en risas, avivándose y chisporroteando. Podemos decir, como Urbano: "Yo sé bien que tu vida es poesíaU un poema logrado verso a beso". "Tu tienes el poder de abrir el aire". Tanto que hasta sabe que "los mayores solo quieren/que alguien les escuche". Y, escuchando, aprender que la vida es lucha.

Los sentimientos se expresan con más claridad en esa intimidad que proporciona una reunión en torno al fuego del hogar. Y aquella mujer, anciana, al que todos escucharon, lo dijo también a la vera del fuego, con claridad meridiana, para que nadie crea que todo es de color de rosas: Mira mis manos, "son manos de bondad, pero por ellos (por mis hijos) dispuestas a luchar, no sé que harían". Y "llegaba el silencio". Los poetas del camino se levantan. Han visto y han oído. Saludan a Urbano Blanco Cea y prosiguen su camino. "Nihil novum sub sole".

sábado, 8 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano reseña a José Luis Cancho

RESEÑA DE LIBROS:

Título: EL viajero junto al mar

Autor: José Luís Cancho

Editorial: Dossoles

Ciudad: Burgos

Año: 1.999

En las cerca de 150 páginas se nos va narrando la vida de Constantino Shakuto, viejo judío griego, desde que es consciente, en un centro de enseñanza donde está interno (de quiénes sean sus padres nada sabe); sus experiencias de niño, sus amistades juveniles, los guerrilleros griegos que bajan de las montañas, su paso por la universidad (allí se entera de su origen judío y de que sus padres han sido detenidos por los nazis y se hallan presos en el penal más siniestro de Grecia), su compromiso en la lucha por la libertad contra el régimen nazi de Metaxas, su posicionamiento, y posterior compromiso, a favor de la sublevación de los comunistas en Tesalónica contra Papandreu; luego la detención, tortura y encarcelamiento: ‘una experiencia así –confiesa el protagonista- jamás lo devuelve a uno al lugar de origen en las mismas condiciones’. Palabras que es difícil no ligar a su propia peripecia vital, si bien no es una novela autobiográfica.

En la segunda parte del libro el ritmo cambia: se acelera un poco sin llegar a romper de una manera dramática con la primera. En esta parte –habría que decir que en toda la novela- los ritmos, los plazos, las palabras can cayendo ‘como vaho que se posa con la suavidad del rocío sobre la yerba’; y todo sin ocultar los fríos de algunas mañanas y sin esconder las escarchas heladas que se adhieren, a veces, a la piel de nuestros pies desnudos; sin negar la aguzada punta de las espinas, ni el doloroso mordisco, a veces letal, de las víboras que acechan por doquier; no hay –repetimos- aristas, filos, anfractuosidades –si se nos permite la palabreja- es decir: una palabra más alta que otra en toda la narración. Se nos dice que C. Shakuto, al salir de la cárcel, abandona su ciudad natal internándose en la maleza de los montes; apartándose de las gentes, caminando despacio hasta pueblos remotos o disolviéndose, junto al susurro interminable de los árboles, en la quietud, en la felicidad… Sabe que el mundo, realmente importante, es duro, áspero y salvaje y lo atraviesa como un mendigo, como un nómada sin patria. Pero el romero –no lo decimos por amante de las romerías-, el caminante, el mendigo, el nómada, como si la vida pendulara entre tierra y agua, vuelve al mar: así de Trieste, pasa a Niza, luego París, Buenos Aires; para retornar a los lugares primeros, pues en el caminar va conociendo que ‘nada es asible al hombre que no le haya sido dado desde el principio’.

Y del mundo de los susurros, de los miedos, de las imágenes confusas de la niñez, va pasando, con ritmos regulares, -con esa lentitud y suavidad que hemos mentado-, al principio, a la entraña misma: los orígenes, las casas, las higueras, las sinagogas, las plegarias melodiosas…; la tribu, en fin, que le reclama desde siempre; hasta los ojos le acechan desde un cuadro, es el arte que se hace vida, como se le encarnizan las oraciones perdidas…: la Torah le saca de sus casillas por una vez, y por una sola vez se desborda, pierde los papeles, o los encuentra; y vocea, y grita, grita casi hasta rasgarse la garganta: ‘¡yo soy judío! ¡yo también soy judío!’. Y se une a la lucha de su pueblo por el retorno a Israel: recoge fondos, redacta manifiestos… se entrega por completo. De lleno en la campaña de Exodus II le comunican la muerte de un amigo; y él, que no es creyente, ante su tumba, reza encontrando las palabras perdidas en el Kaddish –oración de los muertos- que de pronto se cargan de sentido: ‘yitgadal veyitkaddash… ' Y mientras las palabras de la oración fluyen como lágrimas, concluye: el pasado de mi pueblo al que yo me siento unido es el de la diáspora, el de las persecuciones, el de los progroms y los holocaustos, el dispersado por todo el mundo, pero con un enraizado sentimiento de unidad…

¡Cómo nos hace recordar esta conclusión un poema de nuestro amigo el poeta israelí Shelomo Avayoú, ‘Vagabundeo’!:

Soy inmigrante de los demás.
Hoy nadie logra vivir donde nació,
Muy pocos eligen donde morir.
Al parecer, haga lo que haga,
No traicionaré mi procedencia:
La inquietud y el desarraigo
Siempre serán mi hogar.
Busco y cortejo el consuelo
Siempre en territorio hostil.
Si el exilio es inevitable,
¿por qué anhelo un jardín?
Vengo del miedo, y de aquí
A él me voy. Ya no recuerdo
Donde nací, o donde muero.
Toda mi vida, toda mi vida – vagabundeo.

José Mª Amigo Zamorano
26-X-1.999
Las Navas del Marqués (Ávila)

martes, 6 de noviembre de 2007

Saint-John Perse: Mas yo rondaba por la ciudad (*)

... Mas yo rondaba por la ciudad de vuestros sueños y establecía en los mercados desiertos ese puro comercio de mi alma, entre vosotros


invisible y frecuente como una fogata de espinos bajo el viento.


¡Tú cantabas, poder, en nuestras rutas espléndidas!... "En la delicia de la sal se hallan todas las lanzas del espíritu... ¡Avivaré con sal las bocas muertas del deseo!


A quien no ha bebido, alabando la sed, el agua de las arenas en un casco,


poco crédito le concedo en el comercio del alma..." (Y no se nombra al sol, mas su poder se halla entre nosotros.)

Saint-John Perse
(Anábasis I, primera parte de la segunda estrofa.
Traducción de Enrique Moreno Castillo, editorial Lumen, 1988)

(*) El título es nuestro

miércoles, 17 de octubre de 2007

Lope de Vega: A mis soledades

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo;
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

Lope de Vega

jueves, 6 de septiembre de 2007

Nordin Tidafi: 'Sol de mi Tierra' (9)



Paz al aduar Kímmel, primer hijo de la Revolución.

Paz al saboteador, solitario en su acto, al caer la noche.

Paz al muchacho surgido del vivaque detrás de su señal de guijarros.

Paz a las emboscadas que desencadenan a golpe de sangre pródiga y tierra roja.

Paz sobre Miliana la dulce que llora a Alí-la Pointe y a Maillot(*) unidos en la fraternidad de los surcos.

Paz sobre la juventud de Akli, abismada en la encrucijada del Chénua.

Paz sobre Ivetón nombrado al alba sucia de los polígonos.

Paz sobre Mustafá del litoral, llevado en un olor de primavera.



Ellos son la mano unánime sobre los maquis reunidos.


(*) Ali-la Pointe y Maillot: héroes de la lucha por la independia de Argelia. A partir de este verso el poeta Nordin Tidafi va mencionando los nombre de ciertos mártires y héroes de lucha por la liberación nacional.


Nordín Tidafi

(De la antología 'Diwan africano. Poetas de expresión francesa'. Selección, prólogo y notas de Rogelio Martínez Furé. Editorial Arte y Literatura 1988. Palacio del Segundo Cabo O'Reilly número 4, Habana Vieja. Ciudad de La Habana, Cuba)

martes, 28 de agosto de 2007

Jean-Joseph Rabearivelo: Y un nuevo amanecer (*)

Rogelio Martínez Furé

Otro

Fundidas todas las estrellas
en el crisol del tiempo,
y luego enfriadas en el mar
se han vuelto un bloque de piedra con facetas.
Lapidaria moribunda, la noche,
poniendo todo su corazón
y toda la añoranza que tiene de sus almiares
que se disgregan, se disgregan
como cenizas al contacto del viento,
talla el prisma amorosamente.

Pero es una estela luminosa
que el artista habrá erigido en su tumba invisible.


Jean-Joseph Rabearivelo


(Del poemario 'Preque-Songes'. Copiado del libro 'Diwan africano, poetas de expresión francesas'. Selección, prólogo y notas de Rogelio Martínez Furé. Editorial Arte y Literatura, Palacio del Segundo Cabo O'Reilly Nº 4, La Habana Vieja, Ciudad de la Habana (Cuba), 1988)
__________
(*) El título se lo hemos puesto nosotros

martes, 21 de agosto de 2007

'Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad': de Miguel Otero Silva


"... por faltas mínimas atormentan a los yanaconas del servicio con cepos y grillos, o los despachan a remotas comisiones para forzarles las mujeres en su ausencia, fabrican falsos testimonios, prenden fuego criminal a caseríos enteros, les cortan las narices y las manos a los infelices que imploran justicia, los más asquerosos pecadores son los frailes, el padre Juan Bautista Aldabán desnuda a las indias solteras que acuden a confesarse, les mete los dedos en las partes genitales y en el ano, les azota las nalgas por la penitencia, el vicario Domingo Matamoros reúne mocitas con pretexto de enseñarles la doctrina, las va violando una por una en la sacristía, el fraile franciscano Felipe Avendaño escucha los pecados de las niñas en un confesonario tan oscuro que ellas no alcanzan a ver el estrago que les están haciendo, no saben luego por qué motivo salieron preñadas...


Miguel Otero Silva
(Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad; Barcelona, Seix Barral, 1979; pags. 69-70)

José Mª Amigo Zamorano: Nos adormecemos

Nos adormecemos y no es el momento
de cerrar los párpados.




Hay que seguir despierto
hasta la alborada:
es cuestión de rodear la noche
por su lado más débil:
el de la conciencia.

Recibiremos por el triunfo
una corona de tristezas,
gemidos, agonías...
Es un simple adorno,
una condecoración inmerecida.

Los héroes regresan siempre
con una insignia de terrones y terrores
prendida en el ojal
y nosotros nos hemos metido
en el corazón de la esperanza
hecha de un cúmulo de desazones
que han de lavar la luz del alba.

Esto nos anima.

Damos, quizás, una caebzada.

Abrimos los ojos y continuamos
nuestra agreste andadura,
por no ser este el momento
de cerrar los párpados.

José Mª Amigo Zamorano

martes, 7 de agosto de 2007

Alvarez del Burlo: El periplo de Concha Barbero hacia la plenitud vital



Seguro que lo que mejor define al libro que vamos a comentar es que los cambios cuantitativos conducen a cambios cualitativos. Al fin y al cabo es lo que nos viene a contar Concha Barbero de Dompablo. La cual, en su libro, Palabras para el Bienestar (Un camino hacia la armonía y la plenitud vital), que así se rotula el viaje emprendido hacia ese estado de felicidad por la autora. Lo inicia con la pregunta "¿Eres feliz?". Una interrogación necesaria que indica de manera transparente, sin engaños, sin subterfugios, que si la respuesta es afirmativa no es necesario adentrarse en las procelosas aguas de su trayectoria. En cambio, si la respuesta que se da es negativa es cuando adquieren relevancia las Palabras para el Bienestar que han de conducir irremediablemente al capítulo último: "Vives el ahora. Te encuentras con tu ser".

Pero que nadie se llame a engaño con eso de la utilización del vocablo 'Palabra', pues no se trata de hablar por hablar que es pura palabrería, no; es en realidad la experiencia de la autora con el fin de llenar de contenido su vacío... aunque 'vacío', para ser exactos, no es la palabra adecuada... mas bien de llenarse de otra manera, porque, en puridad, nadie está vacío absolutamente; nadie, nunca, está en pura cáscara...

En fin, lo que la autora necesita es un cambio, son palabras para un cambio de personalidad, para una transformación, si cabe, del mundo: un mundo que no le gusta y nos lo repite varias veces. Empero que algun@s no se pongan en guardia, a la defensiva, su experiencia vital no va en la dirección de poner patas arriba la estructura y superestructura de la sociedad en la que viven tal a gusto, no: en absoluto; aunque, bien mirado, si se consigue acceder a ese estadio, el mundo marcharía mucho mejor.

Para esa transformación de ella, de Concha Barbero, es imprescindible arribar a un conocimiento cabal de ella misma como recomendaba Sócrates con su imperioso eslogan "¡Conócete a ti mismo!".

Y es aquí donde comienza su viaje, no exento de dificultades, de trampas, de vericuetos que tiene nuestro ser, labrado a lo largo de muchos años, semejantes, a veces, de callejones sin salida que solo la voluntad de la autora consigue trasponer.

Poco a poco va consiguiendo salvar vaches sin cuento, aunque, hay que decirlo, no es un camino erizado de espinas, se recomienda no tomárselo a la tremenda; es decir: sin traumas, sin estridencias, sin alaridos... es su periplo en derredor de ella misma: limpiando impurezas, arrancando rebabas, desechando vanalidades, apartando lugares comunes, arrinconando contradicciones muy arraigadas en el común de las gentes... Un día, de repente, se nota otra siendo ella misma. Un paso más allá y las pequeñas estupideces desaparecen, la insustancialidad se volatiliza, la ironía nace, el buen humor se impone. Ella ha cambiado y con ella el entorno que la envuelve la arropa, la cubre, la encastilla. Por eso decíamos al principio que la cantidad deviene en cualidad.

Ya ha llegado a 'Vivir el ahora. Se encuentra con su ser'. Entonces grita, grita de alegría, salta, ríe y, sin importarle el qué diran, se pone a bailar sin ton ni son porque le apetece. Ella es feliz. El mundo es feliz: ha llegado a la Armonía y a la Plenitud Vital y colorín colorado...

Pero no, no es un cuento, es el camino para librarnos de contradicciones que se adhieren al ser como una lapa y adquirir la coherencia precisa para caminar por el mundo con dignidad. Tal vez no nos convenza este modo de ver el mundo, pero es indudable que para ser felices, primero y principalmente hay conocer a uno mismo. Este libro nos coloca en el sendero.

Lean, leanlo el libro de Concha Barbero. Además está muy bien escrito. Con palabras llanas. Rara avis en un libro primerizo.

Álvarez del Burlo
(Marqués de Los Hoyos y Conde de Las Rendijas)

viernes, 27 de julio de 2007

Ezequiel Martínez Estrada

Carnaval

Las llagas de la vida,
la hez de lo más bajo,
hacen brotar un gajo
en la rama podrida.

E. M. Estrada

En los carnales ritos
de tu ginolatría
el asco curó un día
tus furores malditos.

E. M. Estrada

martes, 24 de julio de 2007

Alfonso Reyes: Yerbas de Tarahumara

Han bajado los indios tarahumaras
que es señal de mal año
y de cosecha pobre en la montaña.
...
Los hicieron católicos
los misioneros de Nueva España
-estos corderos de corazón de león-.
Y, sin pan y sin vino,
ellos celebran la función cristiana
con su cerveza, chicha y pinole
que es un polvo de todos los sabores.

Alfonso Reyes

viernes, 6 de julio de 2007

Txabi Etxebarrieta: Poemas

Círculos

Cerrando círculos.
Llegando al fondo
-sumergido en si mismo-
abrir la luz.
Así he pasado la tarde.


En pie de pensamiento

Eres lo que nunca he sido ni podré ser:
Vida de absoluta integridad.

Confesión

Mar: confesión general.
El Abra
anochece acaso azul o tal vez grito.
El Universo continúa más allá
y entre tierra y agua
la consistencia del pensamiento
se abandona.
un oscuro
sentimiento te penetra
hasta el más metafísico
de tus órganos de hombre.
(Y la pena
y la dicha
no existen)

miércoles, 27 de junio de 2007

Al-Hamadani: Panegírico y desentrañador (*)


En cuanto al verso que no se puede desentrañar, las explicaciones son múltiples:

'Nuestros dirhans todos son buenos,
no nos retengas pues probándolos'.

Al-Hamadani


El panegírico de destinatario desconocido también son numerosas:

'No supe quién le echó encima su manto
pese a ser de extracción gloriosa y sin mezcla'.


Al-Hamadani

(*) Tïtulo nuestro

martes, 26 de junio de 2007

Robert Mezey: Seis Coplas


Las puertas abriéndose y cerrándose toda la noche
más nunca la que debiera ser.
...

El néctar se alza espumoso y picante hacia la nariz
y así se atrapa la abeja.
...

Los brazos se extienden para abrazar su propio costillar
y una ausencia roja relampaguea en las paredes del corazón.

...

Tus ojos están abiertos, y ¿qué?, también los del ciego,
También los del muerto.
...

Tu rostro que ya no servirá a los espejos
se vuelve cada vez más transparente; nada se esconde.

...

La casa es un desastre; los ojos un poco nauseabundos,
sin embargo el sol aún cae amorosamente sobre la alfombra.

Robert Mezey


Filadelfia, 1935

viernes, 22 de junio de 2007

Iswe Letu: A manera de haiku

Murmullos perfumados de los ríos
cortaron el feroz aliento del león.
Y las gacelas brincan de gozo.

martes, 12 de junio de 2007

Julio Llamazares: En el origen fue el silencio (*)

En el origen fue el silencio de las jaras encendidas, los pórticos del agua, y los racimos de dátiles amargos. Aquel fue el único momento ciertamente memorable. Y, si nada crece sobre el brocal de espuma de la historia, cuando las llamas se concierten bajo las bóvedas de piedra, ¿de qué valdrá asomarse al corazón metálico del tiempo? ¿Cómo agarrarse el alma el día en que las ruedas enloquezcan?


Julio Llamazares
(La lentitud de los bueyes)
__________
(*) Título nuestro

jueves, 24 de mayo de 2007

Iswe Letu: El Almendro de la Nostalgia


Mi nostalgia es algo tristemente incierto: es un espacio enemigo desértico y un concierto de recuerdos.


Aunque son graznidos de cuervos los que se oyen, allá: en el fondo del paisaje de mis sueños matinales.


Pero desde aquí, desde este exilio, mi mirada está en los arenales del sendero de unas tarde calurosas.


Y en las hondas raíces de los luminosos almendros plantados en las laderas de los oteros nevados del invierno.


Colocamos, en el altar de la memoria, a nuestra tierra; y luego, como un deseo de lucha luminoso, en vanguardia primaveral, a los almendros.


Y un deseo: azar de halcones sorprendidos, asesinando cuervos, en un almendral aún deshojado y frío.


Por tanto... se nos adivina, parapetados en la colina, defendiendo la blancura revolucionaria del almendro.

lunes, 21 de mayo de 2007

Murió en Fuenterrabia Eva Forest

No hubo para ella lucha que fuera ajena o lejana. Fue encarcelada junto a su hija Eva, recién nacida, por su solidaridad activa con los mineros huelguistas de Asturias. Crea en Madrid en 1967 un Comité de Apoyo a Vietnam.

En 1968, durante el primer estado de excepción franquista, desarrolla una intensa labor informativa contra la represión, editando regularmente el boletín de noticias "Información" y otro que llegó a ser célebre, "Estado de Excepción".

Y dos años después, al calor de la ola de solidaridad con las luchas del pueblo vasco y coincidiendo con el Proceso de Burgos, crea en Madrid el Comité de Solidaridad con Euskadi.

La bestia fascista no podía tolerar tanta valentía, y aprovechando la provocación de la bomba en la cafetería de la calle Correo en la Puerta del Sol (atribuida por la policía franquista a "un comando ETA con apoyo comunista" ) es encarcelada durante tres años, recibiendo del partido en el que había militado únicamente rechazo y desprecio.

El juicio nunca llegó a celebrarse, y sólo salió de la cárcel un día antes de las elecciones del 15 de Junio de 1977. Fue de aquellos presos políticos que la monarquía franquista mantenía como rehenes, pero cuya permanencia en la cárcel hubiera arruinado la imagen reformista ante los observadores extranjeros.

Ya en libertad empieza una minuciosa labor de investigación de testimonios y denuncia de la tortura omnipresente bajo el régimen juancarlista. Crea un grupo internacional de investigación, y edita numerosos trabajos cortos en revistas sobre denuncias, hechos verificados y técnicas de tortura empleadas por la policía y la guardia civil en sus centros de detención, sacando a la luz un siniestro panorama que nadie pudo negar, a pesar de que ni por conductos parlamentarios ni por otros canales oficiales se denunciaran.

A partir de 1977 ella y su marido, Alfonso Sastre, se ven obligados a dejar su querido Madrid y trasladarse a Hondarribia, una especie de exilio interior, precio pagado por su entereza política y su coherencia, ante una situación política que se iba enrareciendo progresivamente a base de consenso y retrocesos.

Durante todos los años siguientes se dedica a labores culturales y de solidaridad internacionalista, a la colaboración con organizaciones de derechos humanos, y especialmente al trabajo en la Editorial Hiru, creada en 1990.

domingo, 13 de mayo de 2007

Canto pigmeo



Se suele despreciar en el Occidente que vivimos a los africanos; y dentro de los africanos los pigmeos son aún más despreciados al considerárseles casi como subhombres.

Bien, un ejemplo de esos 'subhombres' podría ser este canto:


El animal nace, pasa, muere
y es el gran frío.

Es el gran frío de la noche, lo oscuro.

El ave pasa, vuela, muere
y es el gran frío.

El gran frío de la noche, lo oscuro.

El hombre nace, come y duerme. Él pasa
y es el gran frío.

El gran frío de la noche, lo socuro.


Canto pigmeo

Para una Literatura Contra el Racismo:

viernes, 11 de mayo de 2007

José Bergamín / Jon Arzallus



No se tienen esperanzas

si no se tienen recuerdos.

El olvido es la frontera

de la muerte y del infierno.

...



¡Clarín que rompe el albor

no pudo sonar peor!


(Ez da itxaropenik

gomutarik ezean.

Infernua eta heriotza daude

ahaztearen atzean.

...



Turut alba urratzeko

ezin jo okerrago!)


José Bergamín

(Lo vuelca al euskera Jon Arzallus)

jueves, 10 de mayo de 2007

Lidia Jorge: Que bueno es el llanto (*)


Que bueno es el llanto, las lágrimas del llanto tienen una fuerza motriz que no tiene ningún río; arrancan, se llevan, conducen los sedimentos, los depositan en los lugares exactos, los colocan en las orillas de la conciencia, en los sumideros de la memoria, crean vallas, conducen el caudal hacia los sitios que las lágrimas quieren, que las lágrimas saben.


Lidia Jorge

(La Costa de los Murmullos)

(*) A la cita le hemos puesto un título

lunes, 7 de mayo de 2007

Iswe Letu: Los Cuentos Sobre Ti

los cuentos sobre tí

Los cuentos, sobre tí, son tantos, como la suma de las hojas: que si tu casa estaba, con varas de bronce, construida..., que si su vacío propició el cariño hacia las mujeres perversas..., que si se alzó tu corazón en vuelo bajo los árboles del bosque..., que si aderezó la comida insípida el dios ardiente de tú pecho..., que si, ensoberbecido, te levantaste una mañana, a coger naranjas del jardín, en pleno invierno, cuando más arreciaban el cierzo, la nieve, el viento...


Y... ¡qué sé yo!...que si, al no encontrar ninguna, luego, blandiste enfurecido, como una divinidad majestuosa, -alguien llegó a compararte como Zeus-, mil iracundos relámpagos y a tierra derribaste, los mil naranjos de la vanidad... Y... ¡qué sé yo!... ¡qué sé yo, cuantas cosas más de ti se dicen!...

De tí, precisamente de tí, que aún recuerdas como entraba el viento helado por entre las madera mal enlazadas de tu choza... De tí, precisamente de tí, que aún recuerdas la triste soledad de aquella cama... De tí hablan, amigo, precisamente de tí, que, apocado y cobarde, no supiste elevarte cuando invadieron, los Ángeles Armados, color de la canela, el hogar de los Ancestros...

De tí hablan, precisamente de tí, que, cuando se alzó el canto agreste de la Libertad, te escondiste en lo más profundo del tronco de aquel árbol podrido... Tú eres el sujeto de estas habladurías. Tú que te arrimabas, arrebujado, al fuego de la lumbre, cuando más había que salir a combatir el cierzo, la helada, la nieve, el viento... ¡Qué de bobadas dicen!... Para qué seguir más: no vale la pena. Dejémonos de cuentos: tu y yo sabemos que fue cobardía, y no otra cosa, la que te empujó al convento.

domingo, 6 de mayo de 2007

Iswe Letu: Sombra suave

Sombra suave

Entonaban las hazañas los griots, desde unos caballos polvorientos, confusos alazanes, desbocados en la ciega relación de una historia calcinada:

--No hay sombra tan suave, para quien anda con valentía luchando al sol, como la tumba de los padres cuyos hijos tuvieron el valor y el coraje de vivir honradamente... Pero más suave debe ser la sombra de la tumba de nuestros antepasados Los Ancestros...

--Mas, ¡ay!, si yo le contara al Árbol y al Árbol-Padre, lo que ha sido de sus hijos..., se quedarían tiritando y sin hojas; y si se lo contara a la Roca..., ¡bueno bueno!... se conmoverían hasta sus pilares. Todos, en suma, se morderían, como quien dice, los labios, para ahuyentar la mosca; pero... inútilmente, porque... y esto creo que también se dice por ahí... nadie escalda a nadie, lanzándole agua tibia.

--Podemos entonces concluir sin miedo a equivocarnos: No hay sombra tan suave, para quien anda valerosamente luchando al sol, como la tumba de los padres cuyos hijos han tenido el valor y el coraje de vivir con honra toda su vida... Y todavía más suave debe ser la de nuestros antepasados Los Ancestros, cuyo pueblo tuvo el valor y el coraje de vivir toda su historia sin bajar la cerviz...

Seguían tarareando las hazañas los griots, desde unos caballos polvorientos, confusos alazanes, desbocados en la ciega relación de una historia detenida. El tambor, que regalaba simientes airosas a los espantados pájaros que emigraban hacia otras regiones mas amables, se negó a seguir la melopea, desgarrando su vientre secular.

¡Oh suicidio definitivo de los recuerdos del Bosque de los Vivos y de los Muertos!: guardad en el ánfora sagrada el miedo creador que levantará del polvo los anhelos. Han huido, espantados también, todos los tesoros que guardaban celosamente los caimanes. Asesinados. Símbolos de los hombres valientes. Y ya en las almacabras brillan dientes carcomidos.

¡Oh, Sol - Ozono!,véngate fundiéndoles a los carniceros los bloques de hielo de sus enormes frigoríficos. ¡Oh, Sol - Ozono!, arruina lentamente secando con tus rayos la tersa piel de esos mismos carniceros.

El tam-tam, ahora que ya es mudo testigo, se ríe, internamente triste, por el avance inexorable del siroco... Seguían tarareando las hazañas los griots, desde unos caballos de polvo, confusos alazanes, desbocados en la ciega relación de una historia calcinada y detenida. Y espantaban las moscas de cuando en cuando con las manos.

miércoles, 25 de abril de 2007

Iswe Letu: Caen envidiosas


HAI KAIS
Por aquí y por allá
se oye el murmullo de las cascadas
y las hojas caen.

Matsuo Basho

Caen

envidiosas,
las hojas.
Aventuran,
sin ninguna
obligación,
su eternidad
fluyendo


como el agua
que feroz
las maltrata.
Se dejan llevar
por el movimiento
que las embriaga,
y las aturde,
y las marea,
hasta quedar
derrotadas
por la brutalidad
de la caída.
Después,
en primavera,
cuando el alba
es más hermosa
y amiga de los pobres
renacerán
en las alturas
para besar al viento
que las odia


cordialmente.

lunes, 23 de abril de 2007

Iswe Letu: Mierda Opulenta








Mierda
opulenta;
nimiedad
alambicada y
resurrecta.
¡Que
unte
indicativo!
Arrasará el porvenir...





¡si puede!.

viernes, 20 de abril de 2007

Rosalía de Castro: Cantares Gallegos


II.


Allá por la mañanita

subo encima de los oteros,

ligerísima, ligerísima

como una cabra ligera,

para oír de las campanitas

la badajada primera.


La primera de la alborada,

que me traen los airecillos

por verme más consolada.


Rosalía de Castro



viernes, 13 de abril de 2007

José Mª Amigo Zamorano: EDITORIAL

Caminar Conociendo, número 7
por José María Amigo Zamorano



Hemos llegado al número 7 de la revista 'Caminar Conociendo' y, para nosotros, es un acto casi heroico.

El 7, como todos los números, es una cifra redonda que puede nacer desde el cero o puede morir y... entonces puede ser más redonda aún.

El 7 tiene la particularidad de que mira para atrás y ve lo conseguido; de hecho es cifra que ha girado la cabeza para contemplar el camino andado. No hay mas que verla.

La revista ha estado muriendo y renaciendo de sus cenizas, como el Ave Fénix, todos los años. Algunos le dieron de vida dos a tres números, como mucho; pero ha doblado esa cifra llegando al 7 que, como hemos dicho, es un número redondo... como todos.

En torno a la revista se han llevado a cabo actividades importantes, sin apenas ayuda institucional, -a excepción del Ayuntamiento de Las Navas del Marqués, unido al apoyo de un puñado de empresas- como el homenaje a Vicente Aleixandre, con motivo del décimo aniversario de su muerte y 50 de la publicación de su obra, 'Sombra del Paraíso', que contó con la colaboración de importantes escritores; y, siguiendo por ese camino, hemos comenzado homenajes a escritores vivos -el pasado año al poeta Jacinto Herrero Esteban y este año a José Jiménez Lozano- que han tenido un eco notable en prensa, radio y televisión.

Esto de hacerlo a los vivos nos pareció justo; he dicho a los vivos, aunque, la verdad, no habíamos calibrado qué injustos olvidos, en vida, podían haberse cometido; hasta que, José Jiménez Lozano, en el homenaje a Jacinto Herrero Esteban, el año pasado, recordó a José Luis Aranguren con éstas o parecidas palabras: 'amigo Jacinto, tú ya tienes un homenaje, Aranguren se murió deseando que se lo hicieran en Ávila y no lo consiguió'.

Luego, al año siguiente, las autoridades abulenses, -no sabemos si acicateadas por estas palabras- se volcaron con Aranguren. Pero, desgraciadamente, él no estaba presente.

Este año del 7, que casi es el 8, como diría un chusco, hemos recibido carta, elogiando la revista, del director de la biblioteca Casa de las Américas, en La Habana, ¡casi na!, poniendo su biblioteca, una de las mejores de América, si no la mejor, a nuestro servicio; y este año del 7, el President de la Generalitat, Jordi Pujol, tan alejado de estos lares, se ha enterado de lo que hacemos y nos ha escrito.

Por el contrario, para los de la cultura de aquí parece que no merecemos ni 'el varazo de tente al que molesta', aunque por otra parte...

Ya sabíamos de las universidades de EE. UU., más distantes aún que La Habana, que recogían en sus fondos nuestra publicación, o que la revista Foro de México nos citaba, así como el Boletín de la Asociación Colegial de Escritores de España, el ABC, Perfiles de la ONCE, Raíces, Diari de Tarragona, Zurgai de Bilbao y...Ya conocíamos los elogios que nos han dedicado escritores como Elena Soriano, Pedro Collado, Miguel Delibes, Leopoldo de Luis...

Pero, que de manera espontánea, desde tan lejos, nos elogie la Casa de las Américas, nos ha sorprendido agradablemente y más teniendo en cuenta que se la deben de haber enviado amigos desconocidos.

Pero estos de aquí con cultivar sus emolumentos les basta.

De modo que de tanto olvido, desprecio e ignorancia, morir y revivir, nos vamos redondeando y fortaleciendo, y a pesar de dignatarios, y a pesar de olvidos, desprecios e ignorancias, 'seguimos haciendo patria reconquistando el trigo de los indios', como dijo el poeta chileno.

José María Amigo Zamorano, director de la revista.


TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO',
EN LA PÁGINA 3, DEL NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998

Caminar Conociendo, Nº 7: STAF

Dirección y Coordinación:
José Mª Amigo Zamorano
Equipo de Redacción y Maquetación:
José Mª Amigo Zamorano
Carlos Segovia Esteban
Fco. Manuel Segovia Peña
Ilustraciones:
Akhras
Bonifacio Alfonso
Alvin Brunovsky
Canogar
Mariano Alonso
Guinovart
Freixanes
Manuel Calvo
Mariano Lozano
Ludovit Fulla
Úrsula Martín
Mari Paz Menéndez
Eduardo Palacios
José Luis Zumeta
Portada:
M. Calvo
Contraportada:
Úrsula Martín sobre cuadro de M. Calvo
Patrocinan y colaboran con este número:
Excelentísimo Ayuntamiento de Las Navas del Marqués
Audio Bar Mordor
Cafetería Europa
Colegio Público Vicente Aleixandre
Comisiones Obreras (CC.OO)
D. Rafael J. Peña Manjón (farmacéutico)
Librería Azañedo
Librería Martín
Librería Ópalo (Ávila)
Obhisa, Obras Hidráulicas
Relojería Larper
Sastrería-Camisería José María Martín
Senén Librería (Ávila)
Ultramarinos Adrián Blanco
Distribución:
1.500 ejemplares
Edita:
Junta de la Biblioteca: Calle Francisco Segovia, 3
Telf: 91-897 13 36
Fax: 91-897 21 20
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La Junta de la Biblioteca, entidad editora de la revista, no se hace responsable de las opiniones vertidas en los artículos, respeta la Libertad de Opinión y Expresión, contempladas en la Constitución, sin más consideraciones.
TOMADO DE LA PÁGINA 3 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 7 DE JULIO DEL AÑO 1998

Caminar Conociendo, Nº 7: Colaboradores


Aganzo, Carlos: Director del 'Diario de Ávila'; Baltanás, Enrique: crítico sevillano; Ballester, César: periodista madrileño, poeta; Blanco Chivite, Manuel: periodista, escritor, Director de la Editorial VOSA; Blázquez, Ana Agustín: periodista abulense, poetisa; Calvo, Manuel: artista plástico; Camacho Molina, Tomás: profesor y poeta; Castelo, Santiago: periodista y poeta, Subdirector de ABC; Comendador, Luis Felipe: diseñador y poeta; Cuenca, Luis Alberto de: poeta, Director de la Biblioteca Nacional; del Burlo, Álvarez: diletante, maestro de primaria; Díez-Toboada, Paz: poetisa, profesora de Literatura; Elijas, Juan Carlos: poeta, maestro de primaria; Escolar Sobrino, Hipólito: biblioteconomista, escritor, ex-Director de la Biblioteca Nacional; Escudero Ríos, Antonio José: investigador, hebraista; Escudero Ríos, Isabel: poetisa, profesora de la UNED; García Arés, Luis: economista y poeta; García Calvo, Agustín: escritor, catedrático emérito de la Universidad Complutense; García, Gloria: poetisa; Garzón Serfaty, Moises: Director de la revista venezolana 'Mague-Escudo'; Gini de Barnatán, Matilde: poetisa, periodista de Radio Nacional de España (Madrid); González Soto, Juan: escritor, licenciado en literatura; González Torices, José: escritor, Director de la Editorial Castilla (Valladolid); González, David: poeta, Director de la colección 'Zigurat' del Ateneo Obrero de Gijón; Gottopo, Margiatta: poetisa venezolana; poeta, maestro de primaria; Herrero Esteban, Jacinto: sacerdote, poeta y profesor de Literatura; Iguerabide, Juan Cruz: escritor, profesor de la Universidad del País Vasco; Iribarren, Karmelo: poeta guipuzcoano; Juaristi Galdós, Felipe: poeta, periodista de EL MUNDO y DIARIO VASCO; Juaristi, Jon: profesor de la Universidad del País Vasco; Martín Cea, José Luis: poeta vallisoletano; Martín de Mena, Manuel: bodeguero, bardo popular zamorano; Martín, Úrsula: estudiante de Bellas Artes; Mateo Díez, Luis: novelista, licenciado en Derecho; Mayrata, Ramón: escritor, novelista y poeta; Menéndez, Mari Paz, ama de casa, pintora; Montobbio, Santiago: escritor y poeta (colaborador de 'El Norte de Castilla'); Morante, José Luis: poeta, crítico literario de 'El Correo de Andalucía'; Muñoz Quirós, José María: poeta, profesor de literatura; Palacios, Eduardo: estudiante de Bellas artes; Parra, Meñi: profesora; Pérez Martín Ovidio: poeta, maestro de primaria; Pulido Navas, José: Periodista, Director de Radio Nacional de España en Ávila; Segovia, Carlos: licenciado en Derecho, del Consejo de Redacción de 'Caminar Conociendo'; Segovia, Manuel: licenciado en Economía, del Consejo de Redacción de 'Caminar Conociendo'; Sobeyri, Najmed: periodista persa; Tomé, Pedro: profesor de la Universidad de Salamanca; Velázquez, Juan Carlos: poeta abulense; Zahaf, Nadia: traductora argelina, especialista en Lengua Francesa.


DE LA PÁGINA 4 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998

jueves, 12 de abril de 2007

José Luis Morante: 'Vigencia de la poesía social'

David González


Vigencia de la poesía social

de José Luis Morante


La guerra civil de 1936 supuso una terrible ruptura en el devenir cultural de la época, pese a la aparente sensación de normalidad de la propaganda política que animó la vida intelectual en uno y otro bando multiplicando revistas, congresos y alianzas más o menos panfletarias.
La poesía se convierte en un instrumento de agitación y en un estandarte ideológico. Durante el conflicto bélico mueren Miguel de Unamuno, Antonio Machado y Federico García Lorca y en 1942 fallece en el Reformatorio de Adultos de Alicante Miguel Hernández, tras una larga temporada en la cárcel. Otros poetas parten hacia el exilio: Rafael Albert, Altolaguirre, Luis Cernuda, Domenchina, León Felipe, Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez o Moreno Villa. Dos grandes poetas, Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso, permanecen dentro del país, aunque recluidos en un significativo aislamiento. Desmembrada la generación del 27, comienza una auténtica autarquía creativa.
La poesía de la primera generación de posguerra nace marcada por el centenario de Garcilaso y por una realidad desquiciada que abonó el escapismo, la tendencia formalista y la lírica de contenido religioso. Hubo sin embargo una reacción de sentido contrario que desembocó en el tremendismo y en un pesimismo irrefutable que no ha superado la dramática experiencia del 36.
En la década de los 40 la revista leonesa ‘Espadaña’, fundada en 1944 por los poetas Victoriano Crémer y Eugenio de Nora, y el libro de Dámaso Alonso ‘Hijos de la ira’ –junto a la mirada estética de los surrealistas franceses Paul Eluard y René Char- preludian la poesía social. Es el comienzo de la escritura como compromiso en la que se revaloriza en sentido ético sobre otras preocupaciones. Lo percibimos en los libros de Gabriel Celaya, Blas de Otero, José Hierro, Eugenio de Nora y Victoriano Crémer. Esta poesía del desarraigo –así la bautizó el poeta y crítico Dámaso Alonso- de gran tensión dramática, en laza con otras tendencias europeas como el realismo socialista y el arte contemporáneo comprometido y reacciona contra el inocuo garcilasismo de los vencedores que se anquilosaron en un neopurismo de filiación neoclásica, tradicionalista, retórico y patriotero. José García Nieto había fundado en 1943 la revista ‘Garcilaso’ para encauzar en la tradición clásica los productos de la Juventud Creadora.
Su perspectiva ética enlaza con las últimas obras de Dionisio Ridruejo, Luis Rosales o Germán Bleiberg y da pie a una copiosa fabricación de sontos herrerianos de indiscutible perfección, pero ciegos ante el ambiente cercano y ahítos de banalidad imperialista. Estamos ante literatura de evasión, permisiva, reaccionaria y conformista. El académico García Nieto ha llegado a escribir: ‘en poesía toda acaba o empieza siendo forma’.
En el ideario de la poesía social (o civil) el nosotros sustituye al yo, la solidaridad pasa a ser el principio vertebrador. Frente a la inmensa minoría de Juan Ramón Jiménez, Blas de Otero dirige sus libros a la inmensa mayoría y llena sus poemas de apelaciones al lector exigiéndole una respuesta. En el ideario de poesía de compromiso se recogen muchas de las aseveraciones poéticas más dogmáticas de Gabriel Celaya, su más celebrado representante: ‘La poesía es un arma cargada de futuro’, ‘la poesía no es neutral’ o ‘la poesía no es un fin en si misma es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo’. Al subjetivismo se antepone el destino del hombre colectivo y ése es el propósito de muchos de los poetas antologazos en 1952 por Francisco Brines en su ‘Antología consultada de la poesía española’.
En los años siguientes, autores de la llamada ‘Generación del Medio Siglo’ como José Agustín Goytisolo, Ángel González o José Manuel Caballero Bonald asumen el papel del poeta testimonial porque conciben su escritura como fruto de un tiempo y moldeada por las circunstancias del entorno.
El cansancio del exceso y la proliferación de epígonos convirtieron en clichés los mejores logros de la poesía social. Es innegable que a partir de 1960 entra en crisis, a pesar de la antología de poetas sociales elaborada por Leopoldo de Luis, titulada ‘Poesía Social española Contemporánea’ (Madrid, 1965). Esto es percibido incluso por los mismos poetas sociales en los que se acentúa el nihilismo, la desesperanza, la incómoda situación de exiliados perpetuos y un clamoroso alejamiento de los movimientos de oposición y de los partidos políticos que operaban en la clandestinidad. La poesía civil rebaja los contenidos ideológicos y el vitalismo existencial y cada vez más acentúa la experimentación formalista. El humanismo se repliega ante el culturalismo y se impone la estética culturalista.
Todos los novísimos antologazos por Castellet reaccionan con gran dureza contra los planteamientos estéticos de la poesía social y rechazan de plano su condición testimonial. Incluso Manuel Vázquez Montalbán, que mantiene vivo el compromiso revolucionario del escritor, argumenta que ‘es imposible pedir explicaciones ideológicas a un artista’ y descree de la capacidad de la poesía para conformar una conciencia pública; la poesía, según él, no pasa de ser un modesto tirachinas cuyos efectos no van más allá de unas cuantas lunas rotas. El análisis crítico que en varias de sus poéticas realiza Antonio Martínez Carrión es mucho más benevolente. El poeta rechaza solamente la poesía social contaminada de significado, la que ha propiciado un desequilibrio entre contenido y lenguaje y se construye para airear consignas desde el plagio, la autosuficiencia o la reiteración. Félix de Azúa, por su parte, considera irrelevante la influencia de la ideología del autor en la calidad de la obra: la biografía personal del poeta no está implícita en su obra.
Tras la muerte de Franco, en 1975, se produce la transición hacia la democracia y la aprobación por referéndum del texto constitucional que vertebraba la España de las autonomías. Los cambios políticos se efectuaron en un clima de consenso y normalidad y coinciden en el tiempo con la ruptura casi definitiva del movimiento novísimo y con el despertar de nuevas promociones poéticas. Además continuaron activos poetas de generaciones anteriores como Hierro, Brines, Valente, o Goytisolo y hallamos en plena producción a otros poetas de la generación del lenguaje no adscritos al venecianismo como Juan Luis Panero, Fernando Ortiz, Abelardo Linares, Miguel d’Ors o Javier Salvago.
Una excepción a la postura general de rechazo hacia la poesía social manifestada por los poetas de los setenta es la antología ‘Teoría y Poemas’. Selecciona a los poetas del grupo ‘Claraboya’ –Agustín Delgado, Luis Mateo Díez, José Antonio Llamas o Ángel Fierro- cuyas escrituras realistas están impregnadas de una preocupación didáctica y social de fundamentación marxista. La diversificación de propuestas poéticas surgidas a principios de los ochenta –neosurrealismo, de Blanca Andreu, la poesía del silencio de Amparo Amorós, la épica intimista de Martínez Mesanza, el neoclasicismo de Francisco Castaño, la poesía intimista y neorromántica de Almudena Guzmán…- dificultan el rastreo de la poesía social y su pervivencia en autores y grupos. Aún así hallamos un claro sentimiento solidario en los poetas del grupo granadino de la otra sentimentalidad –luego englobada en la llamada ‘poesía de la experiencia’ que nos han reivindicado su condición de abajofirmantes en revistas, manifiestos y antologías como ‘1917 versos’, homenaje y celebración de la revolución comunista. También podríamos considerar social o neosocial alguna parte de la mirada poética de Jon Juaristi que desde una tradición escasamente transitada que incluye andenes como Gabriel Aresti, Miguel de unamuno o Blas de Otero; Juaristi bajo un formato clásico se sirve de sus poemas para denunciar el victimismo que sostiene el sentimiento nacionalista y los fantasmas más furibundos e irracionales del mundo batasuno. A mediados de los ochenta la poética realista se convierte en el canon estético dominante y los contenidos civiles son frecuentes en poetas figurativos como Álvaro Salvador o Benjamín Prado y luego en poetas más jóvenes como Juan Bonilla, Juan José Téllez o Pedro Sevilla.
Uno de los rasgos más originales de los años noventa ha sido la eclosión de poéticas radicales, escritas desde el filo de lo social y exacerbando la crítica al sistema. Son poéticas emparentadas con el modo de hacer de autores americanos como Charles Bukowski o Allen Ginsberg. En los contenidos de denuncia ocupan un lugar preponderante la libertad individual frente a la norma y la transgresión. Autores como Roger Wolfe, Karmelo Iribarren, Antonio Orihuela o David González asumen perspectivas de individuos lastrados por el sistema y aportan un grito de denuncia y desgarro que se percibe también en lo peculiar de su expresión: el despojamiento de los artificios retóricos y el prosaísmo postulan un lenguaje que busca sobre todo trasmitir. Muchas de estas poéticas de la radicalidad y la marginalidad han sido estudiadas por Isla Correyero, poeta que también ha asumido el mirador de la heterodoxia en alguno de sus libros, como ‘Crímenes’.
Pero el sentimiento solidario más extremo también está representado por autores concretos: hay poemas de Fernando Beltrán que recogen situaciones de este final de siglo: movimientos migratorios, las depuraciones étnicas y los exilios forzosos, los atentados a las minorías, la distribución de la riqueza… y tal vez el nombre más paradigmático de la poesía social actual sea el de Jorge Riechmann: libros como ‘Baila con extranjero’ o ‘El día que dejé de leer el PAÍS’ han convertido en materia poética la actualidad y los sucesos cotidianos y suponen de facto un rechazo total de cualquier actitud parnasiana en la escritura. En la poesía de Riechmann lo incumplido es el horizonte de la acción –en esto nos recuerda a Bertolt Brecha- y alrededor hay mucho por hacer: denunciar la instrumentalización del lenguaje de los medios de comunicación, los escamoteos de la libertad, la lucha de clases, los conflictos ecológicos y demográficos, la mercantilización de los sentimientos. El amplio inventario de temas y asuntos está arraigado con firmeza en el tejido comunitario.
Más o menos vital, más o menos consciente, el flujo de poesía social se mantiene vivo a lo largo del tiempo. Ningún hombre puede crear de espaldas a si mismo. Lo ha expresado muy bien Luis garcía Montero: ‘La poesía ambiciona convertirse en reflexión y testimonio de un tiempo histórico’. Ahí radica el necesario optimismo en la supervivencia de la poesía social.

José Luis Morante es poeta y crítico literario. Profesor de literatura en Rivas Vaciamadrid

LEÍDO EN LA LAS PÁGINAS 16-17-18 DEL NÚMERO 7 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ DE JULIO DE 1998

Felipe Juaristi: 'DENBORA NOSTALGIA'

DENBORA NOSTALGIA
Por Felipe Juaristi

Denbora nostalgia egiten da
eta zure presentzia isiltasuna;
nostalgia astuna
zure ausentziarekiko
arratsaldearena.

Denbora isiltasuna egiten da
eta distantzia denbora
eta errauts bihurtzen gara
ohargabe pasatzeke pasatzen denbora,
denbora eta distanziazko
isiltasun urrutikoan:
zure ausentziarekiko
arratsaldearena.

Eta orduan ikusten duzu
urtea igaro dela
eta ez zarela zinena
hain gazte eta hurbil zinela.

Felipe Juaristi(*)
Azcoitia (Guipuzcoa)


Publicado este poema en 'Caminar Conociendo', nº 7, pag. 11

La traducción es del autor y podrá leerla, el que quiera, aquí abajo:

El tiempo se hace nostalgia
y tu presencia silencio;
pesada nostalgia
de una tarde
con tu ausencia.
El tiempo se hace silencio
y la distancia tiempo
y nos convertimos en cenizas
de un tiempo que pasa
sin pasar desapercibido,
en un silencio lejano
de tiempo y distancia;
de una tardecon tu ausencia.
Y entonces ves
que ha trascurrido un año
y que no eres quien eras
cuando eras tan joven y cercana.
Felipe Juaristi
Azcoitia ('GUIPUZCOA')
TRADUCCIÓN DEL AUTOR(*)
(*)Biografía en Internet:
Nació en Azkoitia en 1957. Estudió periodismo en Madrid, y ha trabajado como periodista en diversos medios, tanto en euskera como en castellano. Partició en la creación de las revistas Literatur gazeta y Porrot. Es conocido sobre todo como poeta, pero también ha publicado mucha prosa. La primera obra poética de Felipe Juaristi que vio la luz fue Denbora, nostalgia (1984, Baroja). A continuación vinieron Hiriaren melankolia (1986, Baroja), Laino artean zelatari (1993, Alberdania) y Galderen geografia (1997, Alberdania), obra con la que ganó el Premio Euskadi en 1998. Podemos encontrar ese último libro también en castellano, en la editorial Bassarai: Geografía de las preguntas, publicado en 1999. Uno de los Cuadernos de Poesía de Susa contiene obras suyas. El mismo año en que se le concedió el Premio Euskadi publicó su primera novela, Intzensua lurrean bezala (1988, Baroja). La segunda, Arinago duk haizea, Absalon, la publicó en euskera la editorial Erein y en castellano Ediciones VOSA, y la última es Airezko emakumeak, publicada en 2003 en la misma editorial. Antes de este premiado Animalien ihauteria, y también después, Felipe Juaristi ha escrito mucha literatura infantil y juvenil: Tristuraren teoria (1993, Erein), Ilargi-lapurra (1994, Erein), Eguzkiren etxea (1998, Alberdania), Laura eta itxasoa (1998, Aizkorri), Hiria eta haurrak (2001, Erein), Izar euria (2001, Elkar), Printzesen eskola (2001, Ibaizabal) y Itzarri nahi ez zuen printzesa (2002, Alberdania, escrita con ayuda de la beca Joseba Jaka). Actualmente es columnista del periódico El Diario Vasco, y en ese mismo periódico escribe comentarios de libros recién publicados.

EN 'CAMINAR CONOCIENDO', Nº 7 DE JULIO DE 1998, EN LA PAG. 11

Gloria García: 'El mal sueño'

El Mal Sueño

de Gloria García

Si hay un Dios infinito en donde empieza el alma,
si hay un Dios en la tarde junto al anochecer,
si un Dios está esperando junto al filo del alba,
¿por qué no me despierta de mi sueño, por qué?


Si por soñar yo sueño pesadillas errantes
que vagan delirando entre la sinrazón,
¿por qué no me despierta un Dios en el instante
donde todo parece que se queda sin Dios?


Si mi mente dormida crepita entre mil fuegos
sin un agua que apague el fatuo crepitar
que me hunde en las cenizas para enterrarme luego,
¿por qué no me despierta, no me despierta ya?


Si al dormirme creía desvanecer la vida
para soñar la dicha tan distante de mi,
y sueño solamente sueños de mis desdichas
¿por qué Dios no ha querido despertarme feliz?


Tal vez Dios no pretenda que relegue al olvido
todos los sentimientos que hay dentro de mi ser;
y por eso, Él insiste que yo sueñe conmigo
y Dios no me despierta y no entiendo por qué.


Gloria García
(Para la Biblioteca de Las Navas en la persona de su secretario don José Mª Amigo, con todo afecto)

TOMADO DE LA PÁGINA 10 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' DE JULIO DE 1998, TENIENDO A LA IZQUIERDA DE LA PÁGINA UNA ILUSTRACIÓN DE ÚRSULA MARTÍN

miércoles, 11 de abril de 2007

José González Torices: 'De la sombra'



De la Sombra
de José González Torices





De la sombra que nieva la blancura
de la muerte sedienta de palomas,
sacaste con tu voz de mar herida
la noche del silencio de la sangre.




Te olvidaste del aire de los ojos,
de la luz que zurcían los arcángeles
en la caverna del abismo impuro.
¡Oh pastor de los astros sin estrella,
camino sin pisada entre los dedos!


La carne se hizo noche de gaviotas,
y la noche caballo desbocado
galopando puñales por tu vientre.
Ciega estaba la luz a pleno día
buscando por los huecos de als uñas
el tragasol de todas las palabras.
Jugabas con la sombra de los álamos
a medir la mirada del molino:
y son sombra escribiste nuestros nombres
desde los pies al beso de las frentes.
¿Por qué tanta ceguera en nuestras alas
si nacimos del salmo de la música?


José González Torices
(del libro inédito 'Plenitud de la ceguera')


LEIDO EN LA PÁGINA 12 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998

José González Torices: 'Novegaba la noche'

Navegaba la noche


de José González Torices




Navegaba la noche en sus caballos
drinos. Barro en el vientre de las cosas.
El músico alfarero de las nadas
afilaba los días con los truenos.
En sus manos la arcilla de las aves
olía a libertad, espada y nube.

Y jugaba el eterno campesino
a la duda del viento y de la tierra,
a gravar sus palabras en los montes,
a poner la zancada en cada rayo,
a medir con su dedo nuestra sombra.

Y se olvidó su crono de las luces
que despiertan al sueño de las drusas;
y dejó sin arco iris a la tarde:
la más virgen de los ojos.
La niebla de los dioses anidaba
en la nieve que arrulla cada cuerpo.



José González Torices
(del libro inédito 'Plenitud de la ceguera')

POEMA QUE ESTÁ EN LA PÁGINA 12 DEL NÚMERO 7 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' DE JULIO DE 1998

Juan González Soto: 'Entre dos soledades'

Entre dos soledades
de Juan González Soto



Entre dos soledades,
la de la vida,
la de la muerte.


La luz nace dentro,
titila en su inquietud,
se mece en el vaivén de nuestros pasos.
El camino,
¿hacia qué huida se alarga?
¿desde dónde se acerca a mí su recorrido,
su hilván?


Vivir ilumina mi camino,
me adentra en la sombra que em crece dentro,
me lleva a esa otra soledad con que nací.


El camino, su luz, yo lo poseo,
en mi dominio está.
Lo que yo busco,
lo llevo dentro.
El camino, su fin, no me sorprende,
también lo tengo.
Nací con él,
me crece dentro.

Entre dos soledades,

la de la vida,

la de la muerte.
Y yo,
en medio.



Juan González Soto



LEIDO EN LA PÁGINA 13 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998

Juan Kruz Igerabide: 'Arthur Erregeren Semea (El Hijo del Rey Arturo)'

Arthur Erregeren Semea
-El Hijo del Rey Arturo-

Por Juan Kruz Igerabide - Juan Cruz Iguerabide


Arthur erregeren seme hura
seme egin zaigu orain gurean.
Adats bihurri horietatik kiribilka
intzentzuaren ke espiraldua dario.

(En casa vive el hijo del rey Arturo
convertido en hijo nuestro.
Una corona de incienso se eleva revoltosa
de sus cabellos ondulados)

Aita eta ama deitzen digu, lehoiaren ahoa eta oreinaren babesa daukan bihotz haundi horrekin. Baina ez du gure irudietan Arthuren distira indartsurik edo Ginebraren zeruzko errainurik somatzen.

(Nos llama papa y mamá desde su enorme corazón, que tiene fauces de león y es tan dócil como una gacela. Sin embargo, no halla en nuestros cuerpos el menor atisbo de aquel fulgor de Arturo o de la sombra de Ginebra)

Zaldi zuriaren mailua bakar bakarrik menderatu beharra dauka. eta zaldi zuri hori biziegia, basatiegia dela esaten diogu eztiki belarri ttiki horietara, eta, azkenean, oihuka ere ekiten diogu. Min hartzen du. Eta, lehoi zaurituaren antzera, zaldi zuriari ekiten dio desesperazioz. Baina ezin du menderatu oraindik, eta negarrez itzultzen zaigu. Horrela ezin dela, horrela gaisotu egingo gaituela, errieta ematen diogu. Urak baretzean, besoetan hartu eta agintzen diogu zaldi zuri hori berarenzat gordeko dugula, ez duela inork eramango. Eta besarkada luzean irauten dugu.

(Se siente completamente solo frente a un caballo blanco cuyo martillo andante de cuatro tiempos quiere domar. Le decimos al oído que ese blanco caballo es demasiado bravo para él, pero él nos contesta a gritos.
Como un león herido, trata de dominar el caballo, pero no puede aún, y vuelve a nosotros con lágrimas en los ojos. Le reñimos, que así no puede ser, que acabaremos todos enfermos.
Mas calmados, nos abrazamos los tres, y le prometemos guardar el caballo blanco apra cuando sea mayor. No dejaremos que nadie se lo lleve.)

Arthur erregeren seme oldarsuak
ez du gaztelurik, ezta ere zaldi zuiririk.
Ez da jabetzen ametsetan ari denik,
bihotza erdibitzen digunik
-bi bihotzerdi gugan-,
nola ez den Arthur erregeren seme,
gure gurea baizik, buru gogor kuttun hori.

(El valiente vástago del rey Arturo
no tiene castillos ni blancos caballos.
No sabe que se debate en sueños
y que nos parte el corazón
porque no es hijo de Arturo y Ginebra
sino nuestro, oh niño obstinado del alma.)

Badakigu denborak eta eskolak bere onera ekarriko duela, amets absurdo hori burutik kenduko diotela. Baina, hondo hondoan, bihotzaren azpian, klik, pena ematen digu, eta ez dugu esaten, baina azkenik az(a)ldi zuria zelatzen lagundu egingo diogun sinesmena, koxk, daukagu Ginebrak eta biok.

(Sé que el tiempo y la escuela curarán sus absurdos sueños, pero en el fondo de nuestro corazón algo hace clic, y nos da pena. Aunque no se lo decimos, teenmos la esperanza de que algún día podremos regalarle un caballo blanco, cloc, y nos convertiremos en sus padres Arturo y Ginebra.)


Juan Kruz Igerabide - Juan Cruz Iguerabide


LEIDO EN LA PÁGINA 14 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998


martes, 10 de abril de 2007

Tomás Camacho Molina: 'Buscando el Camino'

Buscando el Camino
por Tomás Camacho Molina





Empezamos sin luz
pero no ciegos, el camino.


Dicen que fue grito lo que no recordamos.
Así pasó que empezamos a vivir.
Poco a poco fueron despertando los sentidos.
Primero pasos torpes,
conocer los filos del dolor.
Creer o no creer en otra luz,
en lo que no vimos.
Saber del dolor de las heridas,
manos y pies y costado.


Sin del mar haber gozado
dejar el mundo, y no dejarlo airado.
Soñar pecado vencido,
filo de luz
a quien el espejo ha redimido.


Ver, lo que se dice ver, vimos.
Árboles y sombras en el camino,
paisajes y gentes,
sueños y deseos que notamos.


Quise algo, y fue mucho,
ahora por la inhumana muerte estamos vencidos.
Fuimos peregrinos.
Caminamos, anduvimos
y ahora,
acabamos.

Tomás Camacho Molina

EN LA PÁGINA 19 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' (A LA IZQUIERDA DE LA MISMA UNA ILUSTRACIÓN DE M. CALVO) NÚMERO 7 DE JULIO DE 1998